¿Voy a tirar el voto?

Hace 4 años tuve por fin la oportunidad de votar. Durante tantos años tragándome a los partidos en periódicos, televisión, radio, pidiendo el voto a la gente porque es importante, para que todos los problemas se solucionasen y viviesemos en un mundo mejor. Ya podía votar, y ser alguien para los partidos. Todo eso es muy bonito, pero no fue así.

El mismo día de las elecciones ya tuve mi primera decepción. Como no voté a ninguno de los grandes, algunos conocidos empezaron a decirme que había tirado el voto. ¿Por qué? ¿Por votar a un partido que no tenía posibilidades de gobernar? Según ellos, sí. Lejos de resignarme y aceptar que hay que votar a los grandes, en las generales hice lo mismo e ignoré a los grandes. 

Me di cuenta de que los que me decían que tiraba el voto estaban muy equivocados, eran sus votos los que importaban menos. Vale que sus partidos tuvieran mucha más representación, pero su voto en solitario no sirve. Porque a los grandes les da igual su voto, es un voto entre millones. Le dan menos importancia porque, total, si no les votas a la siguiente tendrán otros miles que si lo harán. 

Con esto quiero decir que, cuanto más grande es el partido, más se la sopla tu voto. Es así de simple. Ellos ya tienen su base de votantes que meterán la misma papeleta, elección tras elección, hagan lo que hagan. Los mismos votantes que aplaudirán todo lo que diga su partido. ¿Tiré mi voto? No, porque mi voto puede hacerle daño a un pequeño, su voto a un grande, ni cosquillas.

Por mi parte, el 22-M iré a votar, a tirarlo según algunos, pero con la idea de  #nolesvotes, ¿y tú? 

La mentira del abono joven

Desde hace 15 días, en Madrid, nos dicen lo bueno que es el gobierno de la Comunidad que ha conseguido que el abono joven se extienda hasta los 23 años. Que sí, que estamos en campaña electoral y hay que sacar votos de donde sea, hasta de noticias que ya tienen casi un año de antigüedad. Lo peor de todo es que cala y ya me han dicho varias veces en los últimos días que si me he enterado que han ampliado el tema del abono. Claro que lo sé, como que lo tuve que renovar hace un año y la fecha de caducidad es 2012, cuando ya tenga 23 añitos.

Pero recapitulemos un poco. El abono joven se podía comprar hasta junio del año en el que cumplieras 21. Fue hasta el año 2009, pues en 4 de diciembre anunciaron que lo ampliaban hasta cumplir los 22, tal y como anunciaron en la web de la Comunidad de Madrid. Como todos teníamos que renovarlo, por el tema de la fecha (que salía mal), aprovecharon y decieron ampliarlo otro año más, hasta los 23. Esto fue en junio de 2010, no a finales de marzo de 2011 como nos quieren hacer creer.

Es curioso que se quiera vender como que se anima al uso del transporte público, cuando en 2007, al poco tiempo de tomar cargo el actual gobierno, se rechazó ampliarlo hasta los 26 años. O como en 2009, cuando subieron el precio en agosto, con la excusa del alza del precio del carburante y asegurando que así en enero no subiría, cosa que fue mentira. Pero qué se puede esperar de un gobierno cuya consejería está encabezada por alguien que no sabe de la existencia del metrobús.

El horrible mundo de las aplicaciones

Cuando hice las prácticas, ya me encontré con los problemas que dan la burocracia y, sobretodo , el tema del software. Y si mezlcas ambos temas, ya puede ser mortal. Estaba en una empresa de unos 500 trabajadores, donde al final conoces a la mayoría (sobretodo si tocan el ordenador) y, aunque todo tenía que pasar una serie de peticiones, aprobaciones y demás parafernalia, muchas veces te saltabas el protocolo  para agilizar el tema. Hasta que a algún jefazo se le cruzaban los cables y se tenía que documentar y justificar todo lo que se hace durante un tiempo. Luego con el software… a quién no le ha dado problemas en el trabajo. Jústamente llegué poco antes de que cayeran los nuevos equipos y las pruebas para pegar el salto a Windows 7, porque visto que el soporte a XP  se acabaría algún día, por actualizarse y evitarse futuros problemas. Pero claro, hay programas especiales hechos a medida para la  gestión de ciertas cosas en la empresa, que se compraron a otra empresa y de los que no se dispone el código. Y así nos va, que tiran en Windows 2000, en XP de milagro y en el 7 ya fallan. Por no decir que se mantenían equipos con Windows 2000 por no trasladar los certificados de un equipo a otro.

Pensé que todo aquello, ese descontrol, era parte de la empresa y que no es algo que se vea habitualmente, al menos no en una más grande. Hasta que entré en mi actual trabajo. Uno cree que todo ese caos es porque es una empresa española, se hace a la española y fuera, y al entrar en esta (una multinacional) pensaba que las cosas iban a ser más sencillas, con más burocracia pero con más sentido. Pues no, estaba equivocado. Parece ser que el caos es algo natural de todos los sitios, porque  por muchos procedimientos que hayan, al final se hacen apaños para que las cosas funcionen medianamente.

Voy a explicarme un poco mejor:  Al entrar se da un portátil al trabajador, porque aquí sobremesas no se llevan. Bueno, está bien, revisas la bolsa y faltan la mitad de las cosas. Por lo menos viene el portátil. Hay gente sin ratón, sin candado e incluso sin cargador. Perfecto.  Una vez estás con el equipo, que es de forma provisional, tienes que entrar con un usuario estándar y usar una serie de aplicaciones para acceder a la red interna, como es Tacacs. Esto está de maravilla, pero si no tienes usuario alguien te lo tendrá que prestar. Y ahí tenemos a 5 personas con el mismo usuario. Lo siguiente es usar las aplicaciones que usa todo el mundo aquí, para el correo, para chat… IBM Lotus Notes, IBM Sametime… todas las de IBM, vamos. Muy bonitas, últiles y bien integradas, pero quitando el Symphony, si no tienes usuario de IBM, no puedes usar ninguna.

Luego está el tema de Linux. Si no te gusta el XP le puedes meter la distro que más te vaya, siempre y cuando instales las herramientas anteriores más un montón de software de IBM para verificar el sistema, etc. Está todo hecho en java, así que funciona de forma nativa. Si quieres Debian, tienes unos repositorios muy monos, pero si usas Stable o Testing ya puedes ir buscando el paquete de libmotif3 (disponible en SID) porque es lo único que falta para que funcione todo. En Ubuntu no hay problemas, y tanto con Red Hat como con Fedora tampoco hay problemas. Es más, IBM tiene una serie de distros personalizadas con todo ya instalado: una Fedora 14 modificada, una Ubuntu 10.04 ,  Ubuntu 10.10 (en pruebas) e instaladores con Red Hat. ¿Y dónde está el problema? Pues que, si quieres instalar las aplicaciones en tu distro o una de estas versiones modificadas, necesitas el maldito identificador de IBM.

Obviamente esto es una chorrada, no tener ningún tipo de usuario ni de IBM ni de las otras aplicaciones no es problema, excepto si quieres trabajar que las necesitas sí o sí. Con un poco de suerte tardan menos de un mes en dártelas, pero cruzando los dedos…