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Desde hace un tiempo, mi trabajo me aburre. Se ha convertido en monotonía, siempre los mismos problemas. Y sí, se podrían solucionar la mayoría, pero como hay que pasar por los infernales caminos de la burocracia interna, poco podemos hacer. También hay otros problemas por causas externas cuyos responsables pasan de arreglar. Al final el problema acaba siendo nuestroy simplemente aplicamos parches que, para salir del paso, funcionan, pero no dan más de sí.

Hace poco tuve la suerte de que me ascendieran. Tampoco se puede aspirar a mucho más aquí, la verdad. Parece una buena noticia pero no termino de ver las ventajas que trae. Sigo haciendo el mismo trabajo pero con más papeleo. Será que ando quemado, pero parece que aquí las capacidades técnicas dan un poco igual. Acabas escribiendo informes para gente que no tiene ni idea de lo que va a leer. Ya, sé que es lo normal en todas las empresas, pero no por ello me parece bien.

Quizás se haya acabado mi tiempo aquí. Quiero decir, después de 4 años poco más puedo sacar de este trabajo, o al menos esa es la sensación que me da. ¿Debería ir buscando un cambio de verdad?

De momento, lo que más me motiva es terminar de arreglar el piso e irme a vivir con Kirus. Porque en el trabajo poca motivación encuentro -.-

Hoy no

Verás, hace tiempo me enganché a escribir. Pero era un vicio sano, ni si quiera consideraba perdido el tiempo que empleaba en ello. Lo que más me gustaba era explotar esa idea que tenía metida en la cabeza, desde una novela negra a relatos de ficción. Por supuesto, todo estaba influenciado por cosas que me tenían obsesionado en ese momento. Podía ser El precio del poder, El juego de Ender o Antichrist Superstar. Daba igual, se me metía la temática en la cabeza y tenía que desarrollarlo.

Uno de ellos fue un intento de novela negra. ¿Por qué no? Sí la idea la tenía. Empecé a desarrollar a los personajes, su entorno, sus relaciones. Cualquier detalle, por pequeño que fuera. Y me dió por echar la vista atrás. Releerlo. Eso fue lo peor que pude hacer. Nada de lo escrito me convencía. Escribir eso me supuso salir de un bache, pero una vez fuera ya no tiene tanto sentido.

Tiempo después, lo sigo pensando. Ya no he vuelto a escribir tanto, excepto alguna ocasión contada, y siempre con el mismo problema, nada me convence. Como que no tiene calidad, pero tampoco sé dársela.

Hoy tampoco es día para escribir. Así me acabo ahogando en el mar del tiempo…